La discapacidad auditiva y su invisibilidad

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En anteriores entradas hemos hablado de nuestra entidad, orígenes e historia, ámbitos de actuación y programas. Hoy os damos a conocer qué es la discapacidad auditiva, cómo afecta a las personas, qué barreras y dificultades están presentes en el día a día, a fin de contribuir a su visibilidad y favorecer la inclusión educativa, social y laboral especialmente en colectivos más vulnerables cumpliendo con nuestra misión como sociedad.

¿Qué es la discapacidad auditiva? ¿qué variables condicionan su desarrollo?

La discapacidad auditiva (en adelante DA) es la falta, disminución o pérdida de la capacidad para oír en algún lugar del aparato auditivo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en niños de 0 a 14 años supone una pérdida de más de 30 dB y en adultos de 15 años o más, de más de 40 decibelios (dB) en el oído con el que mejor oye. ¿Sabíais que el 5% de la población mundial padece una pérdida de audición discapacitante? Al no tener características físicas que la evidencien puede pasar desapercibida y carece de visibilidad social pero la realidad es que presenta unos efectos y barreras de gran relevancia en el día a día que la sociedad debe conocer para dar una respuesta a esas dificultades.

La DA se evalúa por el grado de pérdida de la audición en cada oído y sus causas son diversas: congénita, hereditaria, genética, fetal o materna; por otitis media y meningitis bacteriana, que producen un deterioro paulatino de la audición o por ruidos de alta intensidad, entre otras.

Hay multitud de tipos específicos de pérdidas auditivas, en función del momento de aparición, la zona dañada, el grado de pérdida, momento del diagnóstico, etc.

Las variables personales que condicionan el desarrollo global de la persona con sordera son:

  • Momento en que es adquirida la sordera: sordera prelocutiva (presente al nacer el bebé o antes de la adquisición del lenguaje) o postlocutiva (posterior a la adquisición del lenguaje).
  • Tipo de pérdida auditiva:
    • hipoacusia conductiva o de transmisión (alteración del oído externo o medio)
    • hipoacusia neurosensorial (alteración en el oído interno, nervio auditivo o en las vías acústicas del tronco cerebral)
    • hipoacusia mixta (alteración en el oído externo o medio y en el nervio acústico simultáneamente)
  • Grado de pérdida auditiva:
    • hipoacusia leve o ligera (pérdida entre 20/40 decibelios, db)
    • hipoacusia media (pérdida entre 40/70 db)
    • hipoacusia severa (pérdida entre 70/90 db)
    • hipoacusia profunda (más de 90 db)
  • Capacidad intelectual.

Además, hay que tener en cuenta las variables ambientales, menos objetivas y difíciles de precisar:

  • el momento en que se detecta la sordera,
  • la aceptación del hijo o hija sorda,
  • la estimulación temprana,
  • el trabajo rehabilitador por parte de los padres y especialistas,
  • el aprovechamiento de los restos auditivos mediante la adaptación de prótesis auditivas (audífonos o implante coclear),
  • la utilización de un determinado sistema de comunicación monolingüe o bilingüe (lenguaje oral / lenguaje de signos),
  • el nivel socioeconómico y cultural de la familia.

Por tanto, la discapacidad auditiva (DA) es muy heterogénea y cada persona presenta unas necesidades particulares. Cuando la pérdida auditiva es leve o moderada, puede resultar interesante la utilización de audífonos. Cuando el déficit es mayor (sordera grave o profunda), el tratamiento más adecuado consistiría en el uso de implantes. No obstante, aunque estas ayudas técnicas existen y se continúa trabajando para su perfeccionamiento, no son suficientes para algunas personas. Además, no siempre ni en todos los lugares del mundo se tiene acceso a ellas.

¿Cómo afecta la discapacidad auditiva a las personas, qué barreras y dificultades están presentes en el día a día?

La discapacidad auditiva tiene efectos importantes en las etapas tempranas de la vida de una niña o un niño porque afecta su pensamiento, habla, lenguaje, conducta, desarrollo social y emocional, así como su desempeño escolar y laboral. Por ello, es importante que como sociedad estemos atentos para detectar en etapas tempranas de la vida de un menor, si escucha o no, porque de lo contrario tendrá enormes dificultades para desarrollar un lenguaje que le permita conceptualizar el mundo, explicarlo, comprenderlo en su globalidad y comunicarse con quienes le rodean.

En muchas ocasiones, la discapacidad auditiva no tiene un diagnóstico precoz, este aspecto es de gran relevancia, ya que debido a ello o a la aparición de una degeneración progresiva de la audición, sus efectos no son visibles hasta que el entorno del niño o niña detecta un retraso en el desarrollo del lenguaje.

Durante el tiempo en el que no se detecta la pérdida auditiva, el cerebro del niño o niña recibe menos estímulos sonoros. Aunque no lo parezca, esta falta de estímulos va a lastrar el desarrollo de sus procesos cognitivos en varios aspectos. La atención puede verse alterada de forma importante, ya que la información llegará fundamentalmente a través de la vista o el tacto, perdiéndose estímulos que el cerebro necesita y que tan solo se perciben a través del oído. Como consecuencia, también se verá afectada la percepción del mundo que le rodea, así como la memoria, que podrá adquirir, almacenar o recuperar imágenes y acciones, aunque en ocasiones éstas carezcan de sentido, debido, en gran medida, a la falta de matices que nos proporcionan los sonidos del habla o del propio ambiente.

Estas alteraciones pueden interferir en el proceso de aprendizaje y la motivación hacia el mismo. También se verá afectado el campo de las emociones, el conocimiento de sí mismo y la autoestima.

Por otro lado, la pérdida auditiva del individuo y la falta de visibilidad existente sobre la sordera por parte de la sociedad dificulta su comunicación y relación con los demás incidiendo negativamente en los aspectos relativos a su desarrollo social y emocional. El desarrollo de ciertas habilidades sociales como la capacidad de cooperar, trabajar en grupo, resolver los conflictos requieren primero de unas habilidades de comunicación que a duras penas pueden alcanzarse en muchos casos entre una parte importante del alumnado sordo. Buena parte de los investigadores y educadores que trabajamos con alumnado sordo constatamos las dificultades que, derivadas de esta situación, presenta parte del alumnado sordo para alcanzar un desarrollo armónico de la personalidad, así como el ajuste personal y social en la vida adulta.

En próximas entradas desgranaremos las dificultades específicas que surgen en los ámbitos educativo, social y laboral; hablaremos de las estrategias que pueden facilitar la superación de estas barreras. Esperamos que esta entrada haya sido de vuestro interés, aporte un poco de luz y mayor conocimiento sobre la discapacidad auditiva y contribuya a lograr apoyos para aumentar su visibilidad a fin de favorecer su inclusión educativa, social y laboral especialmente en los colectivos más vulnerables. Esta es la misión y el fin de la Asociación Prosordos Gregorio Ybarra.

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